5 beneficios del mindfulness

5 beneficios del mindfulness


ESTILO DE VIDA

¿Sabes cuáles son los beneficios de la meditación mindfulness?

En la actualidad, cualquier situación que altere el curso natural (y acostumbrado) de la vida humana puede representar un punto de inflexión para que el estrés, la inconformidad y la frustración se apoderen de la vida cotidiana. El temor a los desconocido o al cambio abrupto de lo familiar suele provocar cambios de humor dolorosos para las personas que nos rodean y para nosotros mismos. Aprender a lidiar con el miedo al dolor, en este sentido, sólo nos conduce a situaciones futuras que pueden o no ser reales. ¿Cuántas veces al día castigamos a la mente por habitar un momento determinado de nuestra historia?

Un sólo instante puede repercutir en la tranquilidad de toda una vida. Por ello, debemos implementar diferentes herramientas que nos ayuden no sólo a sobrellevar las adversidades, sino a aceptarlas. Bajo estas premisas, el mindfulness es una de ellas.

De acuerdo con Jon Kabat-Zinn profesor de medicina, precursor de esta técnica en el tratamiento de problemas físicos y psicológicos asociados con el estrés, el mindfulness es “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar” lo que implica, sin duda, una forma de vida consciente y plena, resiliente y humana.

ATENCIÓN PLENA.

En cualquier situación estresante de la vida cotidiana, a través de la respiración es posible mantenerse en el presente, sin el vaivén entre las
suposiciones del futuro y los reproches del pasado. Aquí te compartimos 5 beneficios específicos del mindfulness que te impulsaran a aplicar esta técnica en tu día a día, de la mano de tus actividades cotidianas.

1. Estrés. Mediante la respiración enfocada, es posible controlar poco a poco los pensamientos descontrolados. Quizás la incertidumbre y el desasosiego pueden apoderarse de nosotros en cualquier situación incómoda, y aunque estas son reacciones naturales del cuerpo y la mente, hay que aprender a domarlas para vivir, dentro de lo posible y el mayor tiempo posible, en plenitud. De esta manera, durante una crisis laboral, social o emocional resultará más sencillo aterrizar la mente en soluciones y no sólo en la problemática.

2. Equilibrio emocional. En las técnicas de respiración del mindfulness podemos encontrarnos a nosotros mismos dentro de nuestros pensamientos y acciones. Porque esta meditación no tiene como finalidad dejar la mente en blanco, sino que ayuda a tener una atención enfocada, lo cual implica el desarrollo de la confianza en uno mismo: sentirse cómodo en todos los aspectos, tanto técnicos (realizando la meditación) como emocionales (dándole sentido al presente).

3. Tolerancia a la frustración. A través de la observación consciente de la respiración se puede encontrar equilibrio, pero también descontrol. Muchas veces no lograremos centrarnos por completo en ese momento, sino que los pensamientos seguirán fluyendo a través de distracciones mentales que provocan la falta de atención; sin embargo, es precisamente durante el mindfulness que podemos percibir nuestra actitud ante la frustración. De este ejercicio controlado y personal podemos reforzar o construir una actitud de calma y perseverancia.

4. Concentración. Todos los pensamientos que vuelan en el inconsciente sin un rumbo fijo seguirán formando parte de nosotros durante la meditación, porque no queremos eliminarlos, sino domarlos, domesticarlos, tenerlos presentes. El objetivo es que en las situaciones reales y palpables de la vida se pueda traer de vuelta (las veces que sean necesarias) a una atención dispersa y volátil. La intención es reaccionar de forma más reflexiva y menos impulsiva. La función del mindfulness ante la concentración será siempre equilibrar la negatividad y el éxtasis con pensamientos presentes, reales, concretos y regidos por las circunstancias, no por la imaginación.

5. Relación entre cuerpo y mente. ¿Es posible visualizar las emociones en el exterior, fuera de la mente? Si se logra anclar la mente en tiempo real, también podemos visualizarla con los todos los demás sentidos. Así nos hacemos partícipes de los procesos que llevamos a cabo mecánicamente y que damos por sentamos, a pesar de que su funcionalidad precisa depende de las decisiones y de las acciones que hacemos día con día: qué comemos, qué vemos, qué escuchamos y qué sentimos.

La meditación mindfulness está respaldada por diversas investigaciones científicas, por lo que resulta indispensable llevarla a cabo con una guía.

De esta manera, dejar que los pensamientos fluyan de forma ecuánime ayuda a mantener en equilibrio una de las piezas más importantes en el rompecabezas de la existencia humana. No obstante, para lograr una balanza saludable y eficaz también se debe agregar a la cotidianidad de cualquier individuo una alimentación inteligente: completa, variada, equilibrada y con un sabor sinigual.

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Moñivas, A., García, G., García de Silva, R. (2012). Mindfulness (atención plena): concepto y teoría). Portularia, 12, 83-89.

Vásquez-Dextre, E. (2016). Mindfulness: Conceptos generales, psicoterapia y aplicaciones clínicas. Rev Neuropsiquiatr, 79(1), 42-51.