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El peligro detrás de los laxantes


SALUD Y NUTRICIÓN

En la búsqueda de un método rápido y efectivo para perder peso suelen destacar las dietas a base de un producto milagro, disfrazado de “medicamento”, o bien, el uso desmedido de laxantes. En este sentido, los laxantes deberían ser sólo una opción para tratar el estreñimiento de varios días porque su uso excesivo −y sin justificación aparente− provoca complicaciones a la salud digestiva.

El estreñimiento generalmente es causado por una baja ingesta de fibra y de agua, razón por la que los alimentos quedan atrapados en los intestinos sin el estímulo de “expulsión” y de “humedecimiento” de la fibra y los líquidos para poder eliminarlos.

Se considera que una persona está estreñida cuando tiene menos de 3 evacuaciones a la semana, las heces son duras y secas, además de que presenta dolor y malestar estomacal. En estos casos, el uso de laxantes es común, pero, sobre todo, recomendado. Es normal tener episodios de estreñimiento al hacer un cambio en la ingesta diaria de alimentos porque se rompe el ritmo metabólico.

Aunque es importante señalar que existen otras formas alternas para evitar el uso constante de laxantes, entre las que destacan mantener una dieta equilibrada, consumir suficiente agua y realizar ejercicio para mantener activo el funcionamiento del organismo.

Ahora bien, cuando se utiliza un laxante se estimula la evacuación, sintiendo un alivio intestinal que desparece la inflamación, los gases y los cólicos, pero también se pierde peso por la disminución de una cantidad importante de agua y electrolitos. En este contexto, optar por este método fácil y accesible para eliminar el exceso de grasa resulta sencillo.

No obstante, el uso regular de estos fármacos para mejorar el aspecto físico y no para aliviar una enfermedad, tiene complicaciones como:

• El intestino se acostumbra al medicamento, provocando que se vuelve perezoso. Así, cuesta demasiado trabajo evacuar sin la estimulación del laxante, lo que causa un estado intermitente de inflación, cólicos, malestar y gases.

• Al lastimar las microvellosidades los intestinos, se presentan intolerancias a ciertos alimentos y diarreas incómodas.

• Provocan deshidratación que puede desembocar en una descompensación, ya que durante la evacuación se pierde agua y con el agua se eliminan electrolitos que si no se recuperan adecuadamente puede tener consecuencias a nivel renal, cardiaco y cerebral.

Es preferible que si se tiene estreñimiento aun consumiendo los niveles adecuados de fibra natural (25 g) y tomando de 1.5 L a 2 L de agua al día se acuda a un especialista para descartar alguna patología. En Profood te ayudamos a evitar estas molestias enseñándote a corregir los malos hábitos alimenticios que provocan la toma constante de laxantes.