Huerto en casa

Huerto en casa


ESTILO DE VIDA

¿Quieres cultivar tus propios vegetales? En internet circulan miles de videos virales que demuestran los beneficios de sembrar los alimentos que consumimos todos los días, pero muchos de ellos evidencian un proceso poco práctico para la vida urbana actual. En una pequeña casa o en un departamento de dimensiones reducidas podría complicarse este sueño; sin embargo, en este artículo te compartimos algunas claves para que inicies desde cero, sin miedo y preparado para comenzar una nueva actividad gratificante para tu autoestima y para tu salud.

¿Qué es un huerto?

Un huerto es el espacio terroso destinado al cultivo de verduras, frutas y legumbres. A diferencia de una huerta, éste se construye en un lugar pequeño, con menor superficie. A través de él podrás disfrutar de un alimento recién recolectado de tu propia cosecha, lo cual implica seguridad, confianza y sobre todo bienestar.

¿Por dónde empezar?

El espacio que le asignes a tu pequeño huerto casero deberá ser horizontal o vertical, siempre tomando en cuenta que a las macetas, en cualquier ubicación, deben darles la luz solar la mayor parte del día. Para evitar que las hojas de cualquier planta se queme, el sol no debe dar directamente o de forma constante, sino rotativa y equitativa.

Los huertos horizontales se caracterizan por contribuir a la estética y al orden, pero los verticales ayudan al ahorro de espacio y a la comodidad. Un balcón, una terraza o la azotea comunitaria resultan espacios idóneos para el huerto.

Herramientas indispensables

Elige macetas que permitan el flujo de agua, es decir, que sean profundas y con un orificio al centro de la base. O bien, para reciclar los elementos que tienes en casa, usa botellas de plástico vacías siempre y cuando perfores el recipiente antes de llenarlo con la tierra. No obstante, al utilizar este método se debe estabilizar el recipiente de plástico con cajas de madera o huacales, por ejemplo.

Los protagonistas: la tierra y las semillas

Consulta cuáles son los abonos o sustratos más cercanos al ecosistema natural de la planta que sembrarás. Con la asesoría adecuada, desde casa también se puede construir un buen sistema de composta para aprovechar los nutrientes de los “desechos” en el nacimiento de nuevas hortalizas.

Para iniciar un huerto, los brotes resultan más prolíficos de las semillas, porque estos requieren de un cuidado menos exhaustivo y especializado. La elección deberá responder a la temporada del año en la que se lleve a cabo el cultivo, así, una vez estabilizado el terreno, obtendrás frutos variados durante todo el año.

Estabilidad, nutrición y ecología

Entre los grandes beneficios que se obtienen de esta práctica jardinera está la reducción del estrés, la estabilidad emocional y el control de una nutrición más natural. Estarás seguro de que no se usaron fertilizantes o químicos dañinos. De esta manera, poco a poco, podrás complementar tu nutrición habitual (proteínas, carbohidratos y grasas) con tus propios cultivos.