hojas



¿Agua tibia en ayunas?


"Miles de personas han sobrevivido sin amor; ninguna sin agua".
−W.H. Auden

El agua es la responsable de muchas reacciones y funciones vitales del cuerpo, ya que comprende del 50 al 80% de nuestro peso total (Bueno, et al., 2006), por lo que su consumo es esencial para mantener el equilibrio en el organismo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuál es la temperatura ideal para consumirla y aprovecharla al máximo?

Al beber agua no solemos prestar atención en su temperatura, ya que buscamos satisfacer la necesidad del momento; en un caluroso día de verano sólo queremos una botella con agua helada, mientras que en un día de invierno sentimos placer con una bebida caliente. Sin embargo, cualquiera de los dos extremos no siempre son lo ideal para el cuerpo.

Cuando consumimos agua excesivamente fría, los vasos sanguíneos se contraen durante el trayecto de la boca al estómago, por lo que el organismo tiene que trabajar ante esta bajada de temperatura, activando mecanismos que no priorizan la hidratación.
Ahora bien, cuando tomamos agua muy caliente, esta estimula el flujo de sangre hacia la superficie y ayuda a que el poro se abra, lo que libera sudor para poder bajar la temperatura. De lo contrario, al tomarla templada, esta se asemeja más a la temperatura natural del organismo, razón por la cual realiza su función adecuadamente sin desencadenar mecanismos para recuperar la temperatura corporal.

Beneficios de tomar agua tibia al despertar:

Disminuye el hambre: crea una sensación de saciedad, por lo que se consume una menor cantidad de alimentos en el primer tiempo de comida.
Mejora el metabolismo: estimula la conexión del hígado y el sistema nervioso, brindando un mejor metabolismo físico y mental.
Desintoxica: ayuda a eliminar las toxinas que se producen durante la noche.
Piel saludable: el agua se reparte en el interior de la célula hidratando los tejidos y manteniendo la elasticidad y tonicidad de la piel.
Prepara al organismo: estimula al tracto gastrointestinal y lo prepara para recibir alimentos, despertando a las microvellosidades.
Termorregulación: equilibra la temperatura del cuerpo tras la reducción de la sudoración y el flujo sanguíneo en la piel mientras se duerme.
Lubricante: protege a los músculos y a las articulaciones para que trabajen adecuadamente.

Ávila, H., Aedo, A., Levi, G., Bourges, H. y Barquera, S. (2013). El agua en la nutrición. Acta Pediátrica de México, (34), 109-114.

Bueno, M., Fleta J., García S., Fleta, B. y Sarría, A. (2006). El agua y su regulación en el cuerpo humano. Requerimientos y tipos de aga de bebida. Anales de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de Zaragoza, (9), 7-31.

Rivera, J., Muñoz, O., Rosas, M., Aguilar, C., Popkin, B. y Willett, W. (2008). Consumo de bebidas para una vida saludable: recomendaciones para la población mexicana. Boletín Médico del Hospital Infantil de México, 65(3).

(1 de noviembre de 2017). La jarra del buen beber. La importancia de mantenerte bien hidratado. [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://www.gob.mx/profeco/documentos/la-jarra-del-buen-beber-la-importancia-de-mantenerte-bien-hidratado?state=published.