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¡Adiós efecto rebote!


HÁBITOS SALUDABLES

La palabra dieta representa una de las más grandes inquietudes sobre alimentación de cada uno de nuestros días, sin importar el tipo de alimento, la cantidad y si es saludable o no para nuestro cuerpo.

Por otra parte, cuando acudimos al nutriólogo por algún motivante particular, los especialistas establecen un régimen de alimentación y realizan cambios en la dieta de acuerdo a las necesidades de cada individuo, la etapa de vida, edad y sexo, con la finalidad de lograr un objetivo. Ya sea para prevenir o para mejorar loa hábitos de alimentación, aumentar el porcentaje de masa muscular, promover el adecuado y óptimo crecimiento de los niños, nutrir a personas de la tercera edad que tienen pérdida de apetito o para prevenir enfermedades como hipertensión arterial, dislipidemia, colesterol y triglicéridos elevados, obesidad, diabetes mellitus, hiper e hipotiroidismo, enfermedades gastrointestinales, cáncer, etc., sólo por mencionar algunas de las más frecuentes.

La recomendación general es que todos llevemos una dieta correcta y creemos mejores hábitos alimenticios. En este sentido, se pueden distinguir distintos tipos de dietas saludables, las cuales se dividen en:

Dieta completa: aporta los nutrimentos esenciales que el cuerpo necesita:

- Macronutrientes: proveedores de la energía que es esencial para el crecimiento, reparación y desarrollo de nuevos tejidos, conducción de impulsos nerviosos y regulación de procesos corporales.

1. Proteínas: proporcionan aminoácidos y constituyen la mayor parte de la estructura celular en el organismo.
2. Hidratos de carbono: necesarios para generar energía (azúcares, almidón y fibra).
3. Grasas: utilizadas para la formación de esteroides y hormonas. Proporcionan más del doble de las calorías que los carbohidratos y proteína (alrededor de 9 calorías por gramo). La grasa extra se almacena en el tejido adiposo.

- Micronutrientes: vitaminas y minerales que el organismo requiere en cantidades muy pequeñas. Estos son extremadamente importantes para la actividad normal del cuerpo y su función principal es la de facilitar muchas reacciones químicas que ocurren en el cuerpo. Los micronutrientes no le proporcionan energía al cuerpo.

Dieta equilibrada: los nutrimentos guardan una proporción adecuada entre ellos, por ejemplo, para un adulto saludable se recomienda un porcentaje de 50% de hidratos de carbono, 20% de proteína y 30% de grasas en su dieta habitual; esto se valora según varios indicadores (antropométricos, bioquímicos, clínicos) de cada individuo, los cuales determina el especialista de la salud (nutriólogo).

Dieta inocua: los alimentos son preparados en un ambiente higiénico, libre de contaminación y microorganismos patógenos.

Dieta suficiente: Aporta calorías suficientes para mantener un peso adecuado y los nutrimentos adecuados para un funcionamiento saludable del cuerpo.

Dieta variada: incluye alimentos de cada grupo (frutas, verduras, cereales, alimentos de origen animal, leguminosas, lácteos, grasas) con diferente color, textura, olor y consistencia.

Adecuada: cumple con los gustos y la cultura nutricional de cada persona. Se ajusta al presupuesto, preferencias sensoriales, y disponibilidad de alimentos.

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