Alimentarse es una necesidad biológica indispensable para poder conservar la vida.
Para las personas representa mucho más que solo eso: es un estímulo placentero para los sentidos, es un instrumento eficaz de comunicación y vinculación social, es el elemento central de reuniones y fiestas, es un instrumento para mantener y fortalecer el sentido de identidad y, además, hace no mucho tiempo es la forma predilecta de la gente para cuidar de su salud.
La preocupación por una alimentación sana ha sido una constante en toda la historia de la humanidad, desde siempre la gente ha sabido que una buena alimentación es importante para su vida ya que incide de forma directa en el mantenimiento y recuperación de la salud.
Sin embargo, en la sociedad actual la gente es cada vez más consciente de que uno de los factores más importantes que pueden influir en su estado de salud es la dieta.
Las estadísticas actuales indican que la salud es una preocupación de primer orden en todas las sociedades.
No obstante, aunque cada día incrementa el número de personas que están adoptando hábitos alimentarios más saludables, haciendo una revisión general de la alimentación en México, podemos obtener algunos resultados no tan positivos, que fueron obtenidos de la ENSANUT 2019 que nos dicen que en los adultos se observan bajas proporciones de consumidores regulares de la mayor parte de los grupos de alimentos recomendables: 42.3% consumen regularmente verduras 51.4% frutas 70.0% leguminosas
En cambio, se observó una elevada proporción de consumidores de algunos grupos de alimentos no recomendables para consumo cotidiano: 85.3% consumen regularmente bebidas azucaradas no lácteas 38% botanas, dulces y postres 45.6% cereales dulces
Aunado a lo anterior, los principales obstáculos que tiene la población mexicana para alimentarse saludablemente son: Falta de dinero para comprar frutas y verduras (50.4%) Falta de conocimiento (38.4%) Tiempo para preparar alimentos saludables (34.4%) Falta de una alimentación saludable en la familia (32.4%) Preferencia por consumir bebidas azucaradas y comida chatarra (31.6%) Falta de motivación (28.3%) Desagrado por el sabor de las verduras (23%)
A lo largo del tiempo se han presentado cambios en la alimentación constantes trayendo consigo consecuencias a la salud.
En las últimas décadas, la tendencia en el aumento del sobrepeso y la obesidad en México se debe en gran parte al consumo excesivo de calorías y disminución de la actividad física, pero también debido a la disminución en la ingesta de vitaminas y minerales, asociada al bajo consumo de frutas, verduras, leguminosas y pescado
El 47,5% de los consumidores mexicanos come alimentos saludables 3-4 veces a la semana
El 30% solo 1 a 2 veces por semana
Aunque podemos ver que aún predomina el consumo de bebidas y alimentos no saludables entre los mexicanos, el gusto de los consumidores se está modificando lentamente al ser orientado hacia el consumo de alimentos que propicien un estilo de vida de mayor calidad. La incorporación de nuevos alimentos a la cesta de la compra responde no solamente a un estilo de vida que apremia sino también a un nuevo enfoque social y cultural de la alimentación.
El creciente interés por seguir una alimentación saludable para alcanzar estados óptimos de salud empieza a generar nuevas tendencias en los hábitos alimentarios y sobre todo una nueva concepción de la naturaleza y el significado de los alimentos.
Recuerda que una alimentación saludable es cuestión de calidad, cantidad y combinación, en personas sanas como en las que tienen alguna enfermedad crónico-degenerativa (Diabetes, Hipertensión, etc.)
La nutrición debe ser individualizada, por lo que cada persona debe aprender a tomar la responsabilidad de realizar elecciones correctas al comprar o adquirir un alimento.
Recuerda que en Profood contamos con planes personalizados y especialistas que te orientan en cada fase del protocolo.